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viernes, mayo 04, 2007

El paseo del solitario


Te escucho, te veo, te presiento y algo me agarra, me abraza, me lleva, sin razón hacia ti, hacia el encuentro, me dejo pero no puedo, ya no decido.

Caminas, paso firme, dos pasos mirando al suelo el tercero al frente, acompasados, oscuros.
Tus rostros inalterados,
tu mundo inaccesible,
tus sobras, atrás, mojadas.

Me cruzo, voy en otra dirección sin ruido ni olor,
lejos de tí, recordándote pero sin volver
tu te vas, y ni un contacto,
llorarás mi marcha y lloraré la tuya,
No nos damos segundos, ahora
Rechazo.

Pero tu música me volvió a atrapar en esta noche,
en este latido que cada vez tiene más sentidos.
Me miras y yo te miro en silencio, sin saber cómo decirte.
Dibujo una sonrisa, media, ansiada .
Te contaría eso y lo otro, todo lo que me hace vivir
Y fin.

martes, abril 24, 2007

Breve anotación


Ras. Buscas, caminas. Inspiración, pausa. Exhalación
Estamos solos los dos, en este loco despertar de verde furia

Por tu pena y tus lágrimas, sólo por estar cerca de ti
Firmar tu mejilla, ...dime dónde estas?
Te daré otra sonrisa, rebuscaré entre el cansancio

Labios cerrados, ojos rojos, un susurro
déjame seguir junto a ti!
Un silbido, tan cerca, tan bien, tan tú, tan desde siempre

Al final de una ría, desde lo alto, un grito tímido
Un gesto quebrado, un partir el silencio
Ras. Buscas, caminas. Inspiración, pausa. Exhalación.

lunes, octubre 23, 2006

Nombrarte


Es dolor. El recuerdo de cómo pronunciaba tu nombre. Pausadamente, vocal a vocal desmenuzando cada sílaba.
Hacía de nombrarte una ceremonia interminable. Y llamaba tu atención, te silenciaba y te girabas sumisa. Como si al nombrarte en un código secreto te dijera algo más, o todo, algo íntimo. Con voz profunda rasgaba la vida.
Todavía se escuchan los ecos de su pronunciación en tu cabeza, como una espina contra el olvido. De dolor.

martes, octubre 17, 2006

Nos dolemos tanto



El dolor que nos hacemos ya no entiende de argumentos. Antes de hablar ya me estas respondiendo. Mientras me dices yo te contesto. Frío en las caras. Distancia. Momento, temblor amargo que tiñe lo real de ficción. Sin más créditos.

Me acerco impaciente y te hiero, mis besos desgarran tu piel. Lágrimas. Caminar en el sentido del desencuentro, mirar atrás es lanzar otro golpe, pronunciar tu nombre es clavar otra espada. Tu me dueles y yo te duelo.

Toda vida desaparece bajo la sombra de este horror. El horizonte se empaña con los recuerdos de la fricción, ese olor a cuero quemado, cuerpo helado contra cuerpo helado. Almas golpeadas. No damos llegado a un fondo dónde apoyar nuestros pies.

Y sin embargo hay algo tan fuerte que nos amarra, algo que el dolor no cortó, que llevamos desde siempre. Algo que tensa y no suelta. Algo que de un tirón te hace encontrar el suelo y otras veces te eleva más allá del cielo y es refugio y es anhelo.

miércoles, septiembre 06, 2006

Partio otro cristal


Grito seguido del silencio más profundo. Ahh!. El eco del silencio me ha dejado sordo, inmóvil, frío. El entorno ha quedado hipnotizado, petrificado. He dejado de notar el viento en la cara, un filtro se ha interpuesto entre mi retina y la realidad, esa realidad a la que ahora se ha vuelto ajena, distante. Esa realidad que ha decidido cortar la piel, hacerla sangrar, volverla polvo.
Dolor sin nada más. El golpe fue rápido, huella que raja lo íntimo, mar que ahoga. Viento gélido, me incomoda este frío. Ahh!. Bochorno que hace sudar el mismísimo "adentro" que hace más pesado el oxígeno que corta la inspiración, que la vuelve suspiro.
Al más golpeado, al injustamente más golpeado. Un día cruzada la larga ciénaga de los días amargos, asomará otra sonrisa y empezarás a escuchar música en el horizonte, entonces los rayos del sol volverán para tocarte la cicatrices. Notarás la brisa en tus pestañas y volverás a reír pero para siempre te acompañarán las aristas del cristal roto en el bolsillo.