Tener que parar, una espera que se prolonga y permite descubrir. Desde un mundo acelerado, generaciones mezcladas, conectadas, compartiendo el tiempo. Habitando espacios reales y virtuales en un equilibrio simultáneo, un espacio que antes ocupaba el mundo imaginario, los mitos y las leyendas.
¿Qué sentido tiene ahora la fuente, el buzón de correo amarillo y el escaparate de una tienda real?. ¿Qué sentido tienen ahora los recuerdos?. ¿Qué sentido tiene ahora que te busque, que espere, que no tenga forma de encontrarte?
Que lo vuelva a tener que confiar todo al destino.
Ahora que rechazas cualquier contacto , protegida por tus auriculares bien sellados. Con tu paso acelerado, siempre entretenida. Ahora que evitas cualquier mirada con tus ojos rehenes de una pantalla que te refleja. Ahora que tu tiempo esta atrapado. Una llamada oportuna deja ir la última oportunidad, mi impulso de decirte. Mientras, sólo levantas la vista para evitar tropezarme, quizás, ni me has visto o es todo disimulo y disfraz dónde guarecerse. Cuello doblado hacia el suelo.
Ahora que perdimos la capacidad de estar, esperar, sin hacer más.
Por qué entonces siguen teniendo sentido las hojas de los libros , las pantallas con el cursor parpadeando, esperando una señal, un torrente de impulsos. Por qué además de escuchar todavía descubres que puedes cantar y dibujar con lápiz sin borrar, como real. Por qué sigue teniendo sentido decidir apagar, poner el modo vuelo sin volar. Buscar tu mirada, tu sonrisa y tu mejilla.
Por qué todavía es la belleza que me toca la única que me deja inquieto.
Ciudades de destino y despedida. De foto. ¿Dónde quedo el ermitaño?, lo casual, la mirada al cielo, a lo alto. La sorpresa. Si somos tantos ¿qué seguimos esperando?.
domingo, julio 08, 2018
Dos días después;
De vuelta, campos olvidados, campos verdes,
sus sombras. La música en la noche, el cansancio en los huesos. Risas y
desesperanzas. Ríos. Atrás la ciudad, ese impulso vital, esa sal, ese
correr, un mundo de bares y sonrisas.
El encuentro, destinos tropezados, rumbos dispersos, un montón de huellas. Convergencias y divergencias. Comparto y no comparto. La noche y el fluír del río. Tiempos que ahora quedán atrás mientras el tren vuelve.
El encuentro, destinos tropezados, rumbos dispersos, un montón de huellas. Convergencias y divergencias. Comparto y no comparto. La noche y el fluír del río. Tiempos que ahora quedán atrás mientras el tren vuelve.
En el tren, de espaldas*
Ves pobreza y miseria desde lo alto. Verde intenso bajo el gris. Campos trabajados. Tierra viva.
El tren sigue, hay pobreza y miseria en esta la periferia. Pinos, toxo en flor, túneles necesarios. Gentes que van y sobre todo vuelven.
Al fondo las vacas, los ríos que bajan,..que siempre bajan apresurados, como nosotros. Como el tren, tras un listado inmenso de cosas pendientes. Un suspiro. ¿Quien controla esta velocidad?
Rocas. Cumbre quemada. Por un momento el hombre ha desaparecido, ya no está. Todo se convierte en bosques verdes, caóticos, desordenados. Quizás en ellos hay personas - Deben de estar camufladas.
Sigues con velocidad, otro túnel y más cosas. Nube que cae sobre la tierra. Puentes cruzando la naturaleza.
Dibujarías un paisaje, varios árboles al fondo, bañados por una acuarela de gris, gris difuminado que en el borde se hace blanco y negro. Frente y perfil.
Creo que vas tan rápido que estas llegando, quizás estes pasando, hasta puede ser que ya hayas dejado atrás el lugar dónde había que parar, quizás ya se perdió el momento.
Aquí todavía es otoño, todavía hay árboles con hoja marrón, casi gris, sin primavera. Campo sin sonrisas. Y más amarillo, ese toxo que dibuja luz en el campo, sobre las lomas. Color en movimiento a tu paso. Trazos. Trazos amarillos, paralelos. Los árboles en cambio están tiesos, inmóviles, amarrados al suelo.
¿Dónde está? Dónde su presencia, dónde sus labios cortados, su timidez que sólo rompe su sonrisa.
Ahí, ahí hay un prado entre bosques, hierba nueva, tierra llana. Y volvió a pasar el tren y quedó atrás el camino. Una, muchas vidas pasando por delante. ¿Dónde esta el sentido? Al fondo hay luz y cuatro picos y una estaca roja. Con el bolígrafo observas más, ves más, aunque tu mirada no se pierda en el horizonte. Así pasa tu tiempo y haces viaje.
Respiras y vuelves a acariciar.
Evitas los lazos, la cercanía íntima, acercar el sentimiento, crear dependencia, y corres y faltas. Por eso te gusta el tren, porque no para, porque subes o bajas, y tú subes y sigues. No paras. Huyes.
Te sorprendes en otro asiento, un intercambio, ahora de frente, ves pasar los mismos campos. Como si los trazos cambiaran de dirección, como si todo estuviera iluminado diferente, a contra luz, como si todo lo que antes tenía sentido y profundidad se volvieran ahora contorno repetido, sombras que dejas atrás.
Todos permanen en silencio, contemplando solos, solos en este barco, cómo si fueran a cruzar un océano en tormenta. Tan cerca y tan distante. Ese traqueteo sin ritmo, atropellado, y esa puerta y ese golpe que rompe el secreto. Ese aire de ventilador usado, de peluquería de barrio con un montón de clientes. Nadie dice a dónde va, ni de dónde escapa.
En el tren como en un retiro en los recuerdos. Un olor, un “te quería decir algo y no tuve el valor”, la búsqueda de una disculpa desesperada. Cuando otras formas sin importancia te hicieron perder el momento único, por otro repetido ya olvidado. Ráfagas, historias acabadas de cristal y frío.
Quién pudiera volver a tocar el cristal, volver a reparar el dolor del frío. Quién pudiera recuperar los abrazos no dados. Esos instantes en los que nada pasa alrededor. Fresco, cabellos y mejillas, silencio que evitas, tus momentos.
Ahora llueve. Las gotas se deslizan sobre el cristal, en descomposición, y corren y van y cruzan. Y todo esta tan gris y sigue el traqueteo que te empuja, esa excitación que no te deja ni parar ni dormir.
Ya me dices, ya me hablas,… Aunque sé que probablemente no me dirás, ni me hablarás.
Esa necesidad de compartir, de decir, de no dejar. Para otra vez ponerte a bucear entre papeles, en tus lecturas, en tu silencio. Sólo. Aislado. Distante.
Tierra clavada a una silla. Tiempo exprimido. Luz clara, blanca, bajo ella escribes, trenzas palabras, oídos, recuerdos de prólogos viejos, de gente sabia. Si me dices, si me hablas.
Un túnel volvió de noche el día, como si de repente fueras en un vagón de carga. Y entonces perdiste las referencias de cuándo, de dónde, de porqué.
Tras la ventana. En ese espacio del vértigo de ser sincero y que se puedan desnudar los sentimientos mezclados con razones.
El tren sigue, hay pobreza y miseria en esta la periferia. Pinos, toxo en flor, túneles necesarios. Gentes que van y sobre todo vuelven.
Al fondo las vacas, los ríos que bajan,..que siempre bajan apresurados, como nosotros. Como el tren, tras un listado inmenso de cosas pendientes. Un suspiro. ¿Quien controla esta velocidad?
Rocas. Cumbre quemada. Por un momento el hombre ha desaparecido, ya no está. Todo se convierte en bosques verdes, caóticos, desordenados. Quizás en ellos hay personas - Deben de estar camufladas.
Sigues con velocidad, otro túnel y más cosas. Nube que cae sobre la tierra. Puentes cruzando la naturaleza.
Dibujarías un paisaje, varios árboles al fondo, bañados por una acuarela de gris, gris difuminado que en el borde se hace blanco y negro. Frente y perfil.
Creo que vas tan rápido que estas llegando, quizás estes pasando, hasta puede ser que ya hayas dejado atrás el lugar dónde había que parar, quizás ya se perdió el momento.
Aquí todavía es otoño, todavía hay árboles con hoja marrón, casi gris, sin primavera. Campo sin sonrisas. Y más amarillo, ese toxo que dibuja luz en el campo, sobre las lomas. Color en movimiento a tu paso. Trazos. Trazos amarillos, paralelos. Los árboles en cambio están tiesos, inmóviles, amarrados al suelo.
¿Dónde está? Dónde su presencia, dónde sus labios cortados, su timidez que sólo rompe su sonrisa.
Ahí, ahí hay un prado entre bosques, hierba nueva, tierra llana. Y volvió a pasar el tren y quedó atrás el camino. Una, muchas vidas pasando por delante. ¿Dónde esta el sentido? Al fondo hay luz y cuatro picos y una estaca roja. Con el bolígrafo observas más, ves más, aunque tu mirada no se pierda en el horizonte. Así pasa tu tiempo y haces viaje.
Respiras y vuelves a acariciar.
Evitas los lazos, la cercanía íntima, acercar el sentimiento, crear dependencia, y corres y faltas. Por eso te gusta el tren, porque no para, porque subes o bajas, y tú subes y sigues. No paras. Huyes.
Te sorprendes en otro asiento, un intercambio, ahora de frente, ves pasar los mismos campos. Como si los trazos cambiaran de dirección, como si todo estuviera iluminado diferente, a contra luz, como si todo lo que antes tenía sentido y profundidad se volvieran ahora contorno repetido, sombras que dejas atrás.
Todos permanen en silencio, contemplando solos, solos en este barco, cómo si fueran a cruzar un océano en tormenta. Tan cerca y tan distante. Ese traqueteo sin ritmo, atropellado, y esa puerta y ese golpe que rompe el secreto. Ese aire de ventilador usado, de peluquería de barrio con un montón de clientes. Nadie dice a dónde va, ni de dónde escapa.
En el tren como en un retiro en los recuerdos. Un olor, un “te quería decir algo y no tuve el valor”, la búsqueda de una disculpa desesperada. Cuando otras formas sin importancia te hicieron perder el momento único, por otro repetido ya olvidado. Ráfagas, historias acabadas de cristal y frío.
Quién pudiera volver a tocar el cristal, volver a reparar el dolor del frío. Quién pudiera recuperar los abrazos no dados. Esos instantes en los que nada pasa alrededor. Fresco, cabellos y mejillas, silencio que evitas, tus momentos.
Ahora llueve. Las gotas se deslizan sobre el cristal, en descomposición, y corren y van y cruzan. Y todo esta tan gris y sigue el traqueteo que te empuja, esa excitación que no te deja ni parar ni dormir.
Ya me dices, ya me hablas,… Aunque sé que probablemente no me dirás, ni me hablarás.
Esa necesidad de compartir, de decir, de no dejar. Para otra vez ponerte a bucear entre papeles, en tus lecturas, en tu silencio. Sólo. Aislado. Distante.
Tierra clavada a una silla. Tiempo exprimido. Luz clara, blanca, bajo ella escribes, trenzas palabras, oídos, recuerdos de prólogos viejos, de gente sabia. Si me dices, si me hablas.
Un túnel volvió de noche el día, como si de repente fueras en un vagón de carga. Y entonces perdiste las referencias de cuándo, de dónde, de porqué.
Tras la ventana. En ese espacio del vértigo de ser sincero y que se puedan desnudar los sentimientos mezclados con razones.
Si pudiera como tú*
Si supiera como tú, conectar todo en instantes, ver luces en el lienzo, sentir el dolor en unas frases.
Si pudiera como tú, saborear la música con mi piel y llegar a llorar con ese piano.
Si pudiera como tú, cerrar los ojos y oír el silencio, y poder navegar las sonrisas y los gestos, encontrar en ellos los motivos.
Si pudiera como tú, descubrir la belleza en cada momento, detrás de cada esquina y así tener los impulsos residuales para seguir latiendo.
Si pudiera cómo tú, volver las miradas en besos. Poder capturar toda esa energía, beber en esas fuentes que con las prisas otros no vemos.
Si pudiera como tú, saborear la música con mi piel y llegar a llorar con ese piano.
Si pudiera como tú, cerrar los ojos y oír el silencio, y poder navegar las sonrisas y los gestos, encontrar en ellos los motivos.
Si pudiera como tú, descubrir la belleza en cada momento, detrás de cada esquina y así tener los impulsos residuales para seguir latiendo.
Si pudiera cómo tú, volver las miradas en besos. Poder capturar toda esa energía, beber en esas fuentes que con las prisas otros no vemos.
jueves, junio 28, 2018
Arthur Rimbaud
No one's serious at seventeen.
--On beautiful nights when beer and lemonade
And loud, blinding cafés are the last thing you need
--You stroll beneath green lindens on the promenade.
Lindens smell fine on fine June nights!
Sometimes the air is so sweet that you close your eyes;
The wind brings sounds--the town is near--
And carries scents of vineyards and beer.
--On beautiful nights when beer and lemonade
And loud, blinding cafés are the last thing you need
--You stroll beneath green lindens on the promenade.
Lindens smell fine on fine June nights!
Sometimes the air is so sweet that you close your eyes;
The wind brings sounds--the town is near--
And carries scents of vineyards and beer.
viernes, junio 22, 2018
Que duro*
Que duro es querer llegar y ver marchar,
acercarse a una puerta cerrada
Que duro es querer tocar y no alcanzar
Que duro es querer acariciar y levantar heridas,
caminar sobre un fondo de resentimiento
Que duro es amarte así, desde el no poder
Que duro es sonrisa cálida frente a frío seco,
un mar de silencio, sin señales
Que duro es no poder dejarte
De celebración
Hoy recopilé un montón de tiempo para invertir. Tiempo para darte. Para parar y pensar, para verte crecer y reír. Tiempo fugaz, tiempo antes allí y ahora aquí. Es tiempo para tí. Decidir, algo que puede en cualquier momento tener fin, ese riesgo de vivir. Más tiempo, más momentos, más belleza. Más ser más tú, más tener. Ahora hasta podré regalar tiempo, y esperas, y algún paseo sin dirección. Tiempo de recuperar ese equilibrio con el silencio, ver el mundo sin correr. Ese tiempo en el que estar y acompañar, para aprender a estar ahí simplemente sentado.
jueves, junio 21, 2018
Silenciándote el *
Cuerpos desnudos, cadencias en la búsqueda de algo perdido.
Espuma…,agua que rebosa en la boca.
Espalda fría contra el ventanal, huellas.
Vapor sin aliento, manos, dolor. Ojos cerrados. Danza.
El agua resbala siguiendo los surcos de tu cuerpo, esas torrenteras escondidas.
Escurre el tiempo, deja ir, huye. Borra todo aquello.
Piel caliente.
Abrazo revuelto, salto de diente a cuerpo. Cuello afilado.
Tu sonrisa es el único descanso.
Ahora te escribo, y luego el piano.
Espuma…,agua que rebosa en la boca.
Espalda fría contra el ventanal, huellas.
Vapor sin aliento, manos, dolor. Ojos cerrados. Danza.
El agua resbala siguiendo los surcos de tu cuerpo, esas torrenteras escondidas.
Escurre el tiempo, deja ir, huye. Borra todo aquello.
Piel caliente.
Abrazo revuelto, salto de diente a cuerpo. Cuello afilado.
Tu sonrisa es el único descanso.
Ahora te escribo, y luego el piano.
sábado, junio 16, 2018
Acariciando tu dibujo*
Paso el dedo sobre tu dibujo y noto el tacto de tu piel caliente.
La carbonilla remarca tus surcos, borra tus arrugas.
Mi dedo persigue tu sonrisa invisible, ausente.
Tus cejas prácticamente desnudas, tu nariz suave, tu mejilla de mil besos.
Con mi dedo intento borrar el pliegue de los corredores de lágrimas, tus ojos de susto y el hierro frío.
Después de un rato noto como se acelera tu respiración nasal, como se erizan tus labios, cómo crecen y hasta cómo se separan un poco, lo suficiente para dejar escapar un pequeño suspiro que se convierte en brillo inocente en tu gesto.
Siento que luchas contra tu realidad, el destino de tener que quedarte inmóvil. Todo lo que harías por poder girar la vista y buscarme, por romper el silencio y el gesto, por salir del papel, abalanzarme y besarme.
Pero estas atrapada en mi dibujo, en tu retrato, y ahora sufres cada una de mis caricias como un corte cada noche.
Si entonces, cuando te conocí, no te hubieras marchado, te hubiera dibujado tan diferente, más cerca, más viva, sin ninguna pena.
La carbonilla remarca tus surcos, borra tus arrugas.
Mi dedo persigue tu sonrisa invisible, ausente.
Tus cejas prácticamente desnudas, tu nariz suave, tu mejilla de mil besos.
Con mi dedo intento borrar el pliegue de los corredores de lágrimas, tus ojos de susto y el hierro frío.
Después de un rato noto como se acelera tu respiración nasal, como se erizan tus labios, cómo crecen y hasta cómo se separan un poco, lo suficiente para dejar escapar un pequeño suspiro que se convierte en brillo inocente en tu gesto.
Siento que luchas contra tu realidad, el destino de tener que quedarte inmóvil. Todo lo que harías por poder girar la vista y buscarme, por romper el silencio y el gesto, por salir del papel, abalanzarme y besarme.
Pero estas atrapada en mi dibujo, en tu retrato, y ahora sufres cada una de mis caricias como un corte cada noche.
Si entonces, cuando te conocí, no te hubieras marchado, te hubiera dibujado tan diferente, más cerca, más viva, sin ninguna pena.
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Noches cariñosas,
Noches favoritas
Soledad*
Soledad es una palabra con definición injusta. Maltratada siempre por los desamores y por la mañana siguiente al abandono o al drama del herir hondo y marchar
A la Soledad se le ha tratado con injusticia en los libros, en la historia, con desprecio e insulto ha sido amenaza y castigo. Ha sido burla y motor del miedo. Ha sido lugar vacío, frío y destierro. Ha sido cárcel, cama de deseo roto, paseos abandonados sin dirección, desierto. Se ha acompañado siempre de música de llanto, de pena y compasión, se ha dibujado de gris, de ella se ha intentado siempre no hablar o hacer vergüenza y olvido pasado.
Ahh, cuando la soledad es sobretodo recompensa, reencuentro, descanso, el guiño de tu sombra, el espejo en el que te reconozco. Ha sido libertad y luz, un pasear tranquilo. El lugar dónde estar con tus sueños, el secreto, la búsqueda y el refugio. El único lugar dónde te encuentro y puedo estar contigo en silencio.
A la Soledad se le ha tratado con injusticia en los libros, en la historia, con desprecio e insulto ha sido amenaza y castigo. Ha sido burla y motor del miedo. Ha sido lugar vacío, frío y destierro. Ha sido cárcel, cama de deseo roto, paseos abandonados sin dirección, desierto. Se ha acompañado siempre de música de llanto, de pena y compasión, se ha dibujado de gris, de ella se ha intentado siempre no hablar o hacer vergüenza y olvido pasado.
Ahh, cuando la soledad es sobretodo recompensa, reencuentro, descanso, el guiño de tu sombra, el espejo en el que te reconozco. Ha sido libertad y luz, un pasear tranquilo. El lugar dónde estar con tus sueños, el secreto, la búsqueda y el refugio. El único lugar dónde te encuentro y puedo estar contigo en silencio.
Un muro y un universo*
Había una pared que siempre creí era la más sólida. Una pared dónde apoyarse cuando el viento sopla, cuando viene frío. Un muro de piedras con musgo, piedras marrón gris, líquenes plata de borde negro. Al tocar, es arena que cae sin deshacer, limpiando el tiempo y borrando recuerdos. Una pared que vista de frente uno imaginaría que era infranqueable y permanente.
Sobre esa pared, sin querer, hiciste una ventana para mí. A través de ella vi un horizonte nuevo que creía olvidado. Un horizonte de luz y verde, de tu música en el paisaje. Y entonces, tú y tu horizonte pasasteis a ser parte del cuadro de mi universo permanente y lo hicisteis un muro más sólido.
En ocasiones creo que más que un universo es un túnel que crece y los años lo hacen más hondo, y cada encuentro más profundo. El tiempo lo vuelve más luz y negro, más brillo sorpresa, conjunto de resplandores acumulados. Un túnel que cada vez en más silencio, con una forma más íntim, más atracción de camino solitario.
Caminar entre sus muros. Rodeado de almas que han abierto ventanas en sus paredes, dibujando sonrisas y tallando firmas originales. Almas que llegan y tocan, para volverse infinitas. Almas condenadas a desaparecer de mis encuentros, de nuestros pasos. Almas que ya no están en los cafés por la lluvia detrás de la ventana, de las noches frías en las que recorrimos rúas mojadas. En las que que sólo esperaba tropezarte. En las que palpamos todos las caras de la oscuridad, ese espacio de libertad que muere cada mañana con la promesa de regresar.
Almas cómplices, almas de deseo compartido, esa compañía silenciosa. Almas a las que repetir mil veces la misma historia adulterada, a las que escuchar sus esperanzas. Distancia. Almas olvidadas, mezcladas. Almas arrepentidas o decepcionadas por uno. Almas amadas que pasan a estar ahí sobre el muro, en cada una de sus ventanas.
Momentos, rituales repetidos, sin sentido. Una vista al mar, un pato que sobrevuela el cielo, o dos, unas mariposas, un aroma, un abrazo rápido pero intenso. Un cuerpo, piel contra piel, ojos cerrados, besos que muerden y arden y al final rompen. Pedazos, extractos, cuatro palabras repetidas que pasan a ser algo íntimo que emociona y forma un bucle que paraliza. Sonidos que recuerdan, melodías que se hacen sentido, música que hace llorar y unir sentimientos de desconocidos.
También hay huellas colectivas, intersecciones de encuentros. Rostros acumulados. Montañas de almas, de matices que sin darse cuenta se hacen recuerdos imprescindibles. Almas que pasan a ser parte de uno, en el muro, a través de una ventana y otra y otra, construyendo así un mosaico, mi universo.
Sobre esa pared, sin querer, hiciste una ventana para mí. A través de ella vi un horizonte nuevo que creía olvidado. Un horizonte de luz y verde, de tu música en el paisaje. Y entonces, tú y tu horizonte pasasteis a ser parte del cuadro de mi universo permanente y lo hicisteis un muro más sólido.
En ocasiones creo que más que un universo es un túnel que crece y los años lo hacen más hondo, y cada encuentro más profundo. El tiempo lo vuelve más luz y negro, más brillo sorpresa, conjunto de resplandores acumulados. Un túnel que cada vez en más silencio, con una forma más íntim, más atracción de camino solitario.
Caminar entre sus muros. Rodeado de almas que han abierto ventanas en sus paredes, dibujando sonrisas y tallando firmas originales. Almas que llegan y tocan, para volverse infinitas. Almas condenadas a desaparecer de mis encuentros, de nuestros pasos. Almas que ya no están en los cafés por la lluvia detrás de la ventana, de las noches frías en las que recorrimos rúas mojadas. En las que que sólo esperaba tropezarte. En las que palpamos todos las caras de la oscuridad, ese espacio de libertad que muere cada mañana con la promesa de regresar.
Almas cómplices, almas de deseo compartido, esa compañía silenciosa. Almas a las que repetir mil veces la misma historia adulterada, a las que escuchar sus esperanzas. Distancia. Almas olvidadas, mezcladas. Almas arrepentidas o decepcionadas por uno. Almas amadas que pasan a estar ahí sobre el muro, en cada una de sus ventanas.
Momentos, rituales repetidos, sin sentido. Una vista al mar, un pato que sobrevuela el cielo, o dos, unas mariposas, un aroma, un abrazo rápido pero intenso. Un cuerpo, piel contra piel, ojos cerrados, besos que muerden y arden y al final rompen. Pedazos, extractos, cuatro palabras repetidas que pasan a ser algo íntimo que emociona y forma un bucle que paraliza. Sonidos que recuerdan, melodías que se hacen sentido, música que hace llorar y unir sentimientos de desconocidos.
También hay huellas colectivas, intersecciones de encuentros. Rostros acumulados. Montañas de almas, de matices que sin darse cuenta se hacen recuerdos imprescindibles. Almas que pasan a ser parte de uno, en el muro, a través de una ventana y otra y otra, construyendo así un mosaico, mi universo.
miércoles, junio 13, 2018
Va de viajar*
La necesidad del avión, del tren, de esperas y horas sentado, sudado, deseando llegar.
Debe de ser el efecto que produce la velocidad mantenida o la gravedad, quizás la inercia, o simplemente marchar.
Ese ansia de querer sorprenderse. Esa búsqueda insaciable de metas entre diferentes paisajes; húmedos, calurosos, verdes y desconocidos. Entre diferentes gentes; ojos rasgados, redondos, morenos y también fríos. Fruta diferente. Sonidos. Olores irreconocibles.
Encuentros con personas y sus almas, la sorpresa final del reencuentro con uno.
El equilibrio y la esperanza marcado en un calendario, en un mapa. Esa necesidad de ir y tocar, de estar allí para poder escuchar, para poder saborear el silencio y el libro viejo. Ese poder sentir las sábanas en la mañana, pantalón corto, pies desnudos sobre un suelo lejano.
Allí tienes la capacidad de percibir lo mínimo, lo fugaz, de asombrarte por eso normal que se ha vuelto ahora desconocido. Esa habilidad de parar y descubrir continuamente. De encontrar la poesía escondida entre las letras de una música.
Es cómo si el ritual de salir abriera los poros del tacto y amplificara las luces, los colores, los olores, los sabores, hasta las sonrisas. Vértigo. Lugares desde dónde lo cotidiano se convierte en pálpitos e impulso.
Escapar, para luego seguir. Esa ficción que da el viajar, ¿sólo un sitio desde dónde volver?.
¿Cómo harían cuando las fronteras eran el horizonte?, cuando el marchar era miedo y amenaza, cuando la seguridad era quedar.
Cuando desde el estar eran capaces de divisar la pareja de pájaros como gigantes enormes y de mil colores. Cuando el tiempo no era cronómetro. Cuando eran capaces de parar para ver los gestos del paso de un caracol sobre el cristal. ¿Dónde hemos perdido esa capacidad?, ahora que tenemos que irla a buscar tan lejos y tan caro y tan corriendo.
Ahora que renunciamos a encontrar algo aquí, entre los intervalos de estar parados.
Debe de ser el efecto que produce la velocidad mantenida o la gravedad, quizás la inercia, o simplemente marchar.
Ese ansia de querer sorprenderse. Esa búsqueda insaciable de metas entre diferentes paisajes; húmedos, calurosos, verdes y desconocidos. Entre diferentes gentes; ojos rasgados, redondos, morenos y también fríos. Fruta diferente. Sonidos. Olores irreconocibles.
Encuentros con personas y sus almas, la sorpresa final del reencuentro con uno.
El equilibrio y la esperanza marcado en un calendario, en un mapa. Esa necesidad de ir y tocar, de estar allí para poder escuchar, para poder saborear el silencio y el libro viejo. Ese poder sentir las sábanas en la mañana, pantalón corto, pies desnudos sobre un suelo lejano.
Allí tienes la capacidad de percibir lo mínimo, lo fugaz, de asombrarte por eso normal que se ha vuelto ahora desconocido. Esa habilidad de parar y descubrir continuamente. De encontrar la poesía escondida entre las letras de una música.
Es cómo si el ritual de salir abriera los poros del tacto y amplificara las luces, los colores, los olores, los sabores, hasta las sonrisas. Vértigo. Lugares desde dónde lo cotidiano se convierte en pálpitos e impulso.
Escapar, para luego seguir. Esa ficción que da el viajar, ¿sólo un sitio desde dónde volver?.
¿Cómo harían cuando las fronteras eran el horizonte?, cuando el marchar era miedo y amenaza, cuando la seguridad era quedar.
Cuando desde el estar eran capaces de divisar la pareja de pájaros como gigantes enormes y de mil colores. Cuando el tiempo no era cronómetro. Cuando eran capaces de parar para ver los gestos del paso de un caracol sobre el cristal. ¿Dónde hemos perdido esa capacidad?, ahora que tenemos que irla a buscar tan lejos y tan caro y tan corriendo.
Ahora que renunciamos a encontrar algo aquí, entre los intervalos de estar parados.
martes, junio 05, 2018
Crónica desde Palermo
Tus calles paseadas me recuerdan a la Habana Vieja en el sur de Europa. Tus gentes cruzando, etnias, culturas, orígenes imposibles de descifrar. Y palacios y piedras rotas. Esa magia del caos y de la sombra. Un paisaje lleno de espacios que faltan, que se llevó la historia.
Encuentros repetidos, revividos, puntos en el tiempo conectados por una hilera infinita. Siempre enseñando caminos y tropiezos. Viene y va.
Guitarras, una música sobre el asfato. Bárbaro.
Entonces un recuerdo tímido, inapropiado, presente. Es la fuerza del viento en la noche. Escuchen. Visita la piedra rota, la silla vacía, el Olimpo tantas veces conquistado y pisado, y sufrido. Iglesias. Escalinatas. Una torre inmensa. No dejen de visitar.
Encuentros repetidos, revividos, puntos en el tiempo conectados por una hilera infinita. Siempre enseñando caminos y tropiezos. Viene y va.
Guitarras, una música sobre el asfato. Bárbaro.
Entonces un recuerdo tímido, inapropiado, presente. Es la fuerza del viento en la noche. Escuchen. Visita la piedra rota, la silla vacía, el Olimpo tantas veces conquistado y pisado, y sufrido. Iglesias. Escalinatas. Una torre inmensa. No dejen de visitar.
lunes, junio 04, 2018
Despierto*
Empezar a leer en cualquier párrafo
Despierto en la mañana. Miro desde mi cama la realidad que me rodea. Una persiana medio baja, ropa trazando un rastro, armario abierto sin secretos. Al otro lado; una mesa recta, un ordenador apagado, tres libros, una libreta herida, pluma y lápices tras la batalla. Un vaso sin brillo, toqueteado, el sabor del licor viejo.
Noto olor cansado del día después, de la noche pasada. Me reconozco ahora, rodeado de tanta realidad… Giro en la cama, busco otro prisma, una perspectiva diferente, busco la puerta, algo desde dónde poder rebobinar, desde dónde volver a navegar. Cierro los ojos fuerte, lucho por saltar, por negar. …Pierdo.
Me miro en el espejo: pelo despeinado, barba sufrida, silencio - ya no escucho la música-, arrugas, cara demacrada. - no puedo ser el mismo que ayer, no debo de ser yo-. Agua caliente, boca abierta, cuerpo desnudo, ojos cerrados. Minutos paralizado como esperando que me vengan a rescatar, a llevar, ¿si pudiera volver a saltar atrás?.Me he quedado sólo, rodeado de tanta realidad…, tantas razones, tantas respuestas, de tanta electricidad.
Un teléfono me recuerda la hora y la temperatura, y dibuja el día de ahí afuera. Detrás, un calendario de tareas, una lista de aquello que todos esperan que hagas, de los que toman tu tiempo. Mil mensajes del mundo exterior, de mil almas y algún robot, almas que no ves, que no tocas, que no paran de mandar.
Una rutina me hace vestir, bajar. Vuelvo a trazar una misma ruta, mil rituales hasta un café, mil gestos repetidos. Salgo y me veo envuelto en más realidad por espacios conocidos, decorados por mil almas que pasan resistiendo. En ese semáforo reconozco anónimos, tropezados una y otra vez, siguen senderos invisibles. Paran, a veces cruzan miradas, para volver a caminar sin escapar.
Llego, y todo se empieza a acelerar, el tiempo corre, acciones y decisiones, trabajo, saludos de pasillo. Horas, hambre, comida y un abrazo.
Entonces, una sonrisa inesperada, una mirada fija que me descabalga. Ahora ??? - Rechazo-. Me vuelvo y sigo sin volver a mirar. Miedo a que me reconozcan … o a reconocer, a que se rompa el embrujo de la realidad. Miedo a parar. El reloj !!, tengo mil rutas que me esperan para negar.
Relámpagos que pasan, tormentas que ignoro, alientos que evito. - Cobarde - vuelves a escapar.
Sigues, rutina, deber. Salgo a correr entre aceras reales y cuestas, y sudor material. Taquicardia y jadeo. Y sufro…
Otra vez me reconozco en la ducha, bajo el agua, boca abierta, cuerpo desnudo, ojos cerrados que no ven. Intentando olvidar.
La noche acecha. Entonces es Ya.
Me siento en la mesa, medio lleno el vaso y dejo de ver: la mesa, la cama, la luz, el cuadro,… No soy capaz de decirte cuándo ni cómo, nunca recuerdo. Un remolino me debe de arrastrar hasta un universo irreal.
Escondites de imágenes visitadas, de almas poseídas o deseadas, de poesía vivida, de llantos rotos y olvidados. Ficciones de otra realidad. Pinceladas que ahora decoran las paredes entre sombras.
El lápiz corre, dibuja palabras, yo sólo lo sigo. Me embriago, hasta allí donde otro estímulo no te hace sentir más.
Frases que van y vuelven, repetidas y nuevas, reincidentes. Melodías, tu sombra, tu perfil, tus ojos.
Búsquedas, golpes en ocasiones vacíos.
Encuentros por entregas en diferentes lugares, con diferentes formas y desencadenante.
Momentos de belleza que persigo y que cuando me encuentran siempre me adelantan… para luego dejarme sólo, abandonado.
Navego despierto por ese universo sin razón, de emociones desnudas, sin cáscara, ni destino, ni motivo.
Allí dónde tantas almas y tantos momentos se han vuelto mi tatuaje o mi herida.
Ya no encuentro el tiempo, ni las tareas, ni mi rostro, ni la electricidad.
Silencio y folio en blanco, pluma que deja de sangrar. Parada. Salto. Destello muerto. Sal y roce frío.
Aliento entrecortado, labio abierto, media sonrisa,..
…es entonces cuando me reconozco de vuelta;
inquieto, palpitando, rendido, … más Yo, …más el de siempre,..
Despierto en la mañana. Miro desde mi cama la realidad que me rodea. Una persiana medio baja, ropa trazando un rastro, armario abierto sin secretos. Al otro lado; una mesa recta, un ordenador apagado, tres libros, una libreta herida, pluma y lápices tras la batalla. Un vaso sin brillo, toqueteado, el sabor del licor viejo.
Noto olor cansado del día después, de la noche pasada. Me reconozco ahora, rodeado de tanta realidad… Giro en la cama, busco otro prisma, una perspectiva diferente, busco la puerta, algo desde dónde poder rebobinar, desde dónde volver a navegar. Cierro los ojos fuerte, lucho por saltar, por negar. …Pierdo.
Me miro en el espejo: pelo despeinado, barba sufrida, silencio - ya no escucho la música-, arrugas, cara demacrada. - no puedo ser el mismo que ayer, no debo de ser yo-. Agua caliente, boca abierta, cuerpo desnudo, ojos cerrados. Minutos paralizado como esperando que me vengan a rescatar, a llevar, ¿si pudiera volver a saltar atrás?.Me he quedado sólo, rodeado de tanta realidad…, tantas razones, tantas respuestas, de tanta electricidad.
Un teléfono me recuerda la hora y la temperatura, y dibuja el día de ahí afuera. Detrás, un calendario de tareas, una lista de aquello que todos esperan que hagas, de los que toman tu tiempo. Mil mensajes del mundo exterior, de mil almas y algún robot, almas que no ves, que no tocas, que no paran de mandar.
Una rutina me hace vestir, bajar. Vuelvo a trazar una misma ruta, mil rituales hasta un café, mil gestos repetidos. Salgo y me veo envuelto en más realidad por espacios conocidos, decorados por mil almas que pasan resistiendo. En ese semáforo reconozco anónimos, tropezados una y otra vez, siguen senderos invisibles. Paran, a veces cruzan miradas, para volver a caminar sin escapar.
Llego, y todo se empieza a acelerar, el tiempo corre, acciones y decisiones, trabajo, saludos de pasillo. Horas, hambre, comida y un abrazo.
Entonces, una sonrisa inesperada, una mirada fija que me descabalga. Ahora ??? - Rechazo-. Me vuelvo y sigo sin volver a mirar. Miedo a que me reconozcan … o a reconocer, a que se rompa el embrujo de la realidad. Miedo a parar. El reloj !!, tengo mil rutas que me esperan para negar.
Relámpagos que pasan, tormentas que ignoro, alientos que evito. - Cobarde - vuelves a escapar.
Sigues, rutina, deber. Salgo a correr entre aceras reales y cuestas, y sudor material. Taquicardia y jadeo. Y sufro…
Otra vez me reconozco en la ducha, bajo el agua, boca abierta, cuerpo desnudo, ojos cerrados que no ven. Intentando olvidar.
La noche acecha. Entonces es Ya.
Me siento en la mesa, medio lleno el vaso y dejo de ver: la mesa, la cama, la luz, el cuadro,… No soy capaz de decirte cuándo ni cómo, nunca recuerdo. Un remolino me debe de arrastrar hasta un universo irreal.
Escondites de imágenes visitadas, de almas poseídas o deseadas, de poesía vivida, de llantos rotos y olvidados. Ficciones de otra realidad. Pinceladas que ahora decoran las paredes entre sombras.
El lápiz corre, dibuja palabras, yo sólo lo sigo. Me embriago, hasta allí donde otro estímulo no te hace sentir más.
Frases que van y vuelven, repetidas y nuevas, reincidentes. Melodías, tu sombra, tu perfil, tus ojos.
Búsquedas, golpes en ocasiones vacíos.
Encuentros por entregas en diferentes lugares, con diferentes formas y desencadenante.
Momentos de belleza que persigo y que cuando me encuentran siempre me adelantan… para luego dejarme sólo, abandonado.
Navego despierto por ese universo sin razón, de emociones desnudas, sin cáscara, ni destino, ni motivo.
Allí dónde tantas almas y tantos momentos se han vuelto mi tatuaje o mi herida.
Ya no encuentro el tiempo, ni las tareas, ni mi rostro, ni la electricidad.
Silencio y folio en blanco, pluma que deja de sangrar. Parada. Salto. Destello muerto. Sal y roce frío.
Aliento entrecortado, labio abierto, media sonrisa,..
…es entonces cuando me reconozco de vuelta;
inquieto, palpitando, rendido, … más Yo, …más el de siempre,..
jueves, mayo 24, 2018
El hombre que amaba los perros
Leonardo Padura
Un libro sobre ideales y compromisos.
Un recorrido con los fantasmas de León Trotsky y Ramón Mercader.
También sobre el poder del adoctrinamiento, el miedo y la opresión. La fuerza catalizadora del odio
La fascinación de la revolución y la corrupción postrevolucionaria.
Como escenarios España, Rusia y Cuba.
Sobre los desengaños y las decepciones. Una historia de víctimas.
Cómo terminaron sus días aquellos y otros hombres que vivieron por una utopía.
Manhatan transfer
John dos Pasos
Gentes que pasan, que corren, que sueñan. Lugares que huelen, sentimientos que se tocan y se dañan. Una ciudad, el centro, que es un nudo por el que unos van, quedan o llegan. Un río desde dónde se contempla la esperanza y desde dónde se lloran los sueños perdidos. Personajes mezclados, vistos por dentro y por fuera. Nieblas. Llegar, pasar y no poder escapar. Un momento en el que empezaba a tomar forma nuestro presente ya pasado.
Jimmy sigue empeñado en explicarse su alegría, esa que le hace seguir rodando.
Gentes que pasan, que corren, que sueñan. Lugares que huelen, sentimientos que se tocan y se dañan. Una ciudad, el centro, que es un nudo por el que unos van, quedan o llegan. Un río desde dónde se contempla la esperanza y desde dónde se lloran los sueños perdidos. Personajes mezclados, vistos por dentro y por fuera. Nieblas. Llegar, pasar y no poder escapar. Un momento en el que empezaba a tomar forma nuestro presente ya pasado.
Jimmy sigue empeñado en explicarse su alegría, esa que le hace seguir rodando.
Verano
J. M. Coetzee
Estas memorias son el recorrido de un hombre que se va haciendo solitario. Un camino
en el que se va incrementando su dificultad para relacionarse y su capacidad para entregarse.
Debió de existir un momento en el empezó a sentirse fuera de lugar, a tomar conciencia de
vivir separado de la realidad. En esta metamorfosis describe a algunas mujeres que fueron su
contacto con la emoción, también probablemente una excusa egoísta para crear. Saltos de
enamoramiento a atracción en la que fue creando fantasias y poniéndoles nombre de mujer.
Inmersión progresiva, necesidad creciente de escribir, de atrapar. Un viaje acompañado
por miedos obsesivos. Comparte el proceso de alguien que se adentra y habita más y más en
su mundo interior. Vivir absorto en uno mismo le hace vivir el entorno diario como una
cárcel. En el papel encuentra, sin compartirlo, su universo imaginado.
Mirando atrás, por fuera no quedó nada, se endureció, se describe como un hombre de
madera. Debe de ser el precio de seguir un destino y el ansia de perdurar.
Estas memorias son el recorrido de un hombre que se va haciendo solitario. Un camino
en el que se va incrementando su dificultad para relacionarse y su capacidad para entregarse.
Debió de existir un momento en el empezó a sentirse fuera de lugar, a tomar conciencia de
vivir separado de la realidad. En esta metamorfosis describe a algunas mujeres que fueron su
contacto con la emoción, también probablemente una excusa egoísta para crear. Saltos de
enamoramiento a atracción en la que fue creando fantasias y poniéndoles nombre de mujer.
Inmersión progresiva, necesidad creciente de escribir, de atrapar. Un viaje acompañado
por miedos obsesivos. Comparte el proceso de alguien que se adentra y habita más y más en
su mundo interior. Vivir absorto en uno mismo le hace vivir el entorno diario como una
cárcel. En el papel encuentra, sin compartirlo, su universo imaginado.
Mirando atrás, por fuera no quedó nada, se endureció, se describe como un hombre de
madera. Debe de ser el precio de seguir un destino y el ansia de perdurar.
De Castellio contra Calvino
Stefan Zweig
Del nacimiento de la tolerancia en nuestra cultura, de la lucha por la libertad de conciencia. De las primeras voces de los librepensadores, aquellos espíritus inquietos e independientes. Del humanismo en Occidente y de las batallas del progreso.
Del conflicto cíclico entre la doctrina, la autoridad y la obediencia frente a la libertad de pensamiento, la conciencia libre y la opinión propia.
Confrontaciones que en el inicio ya están desequilibradas, unos siempre juegan en desventaja, los perseguidos. Confrontaciones que se ganan en la Historia.
Una perla que por su naturaleza no se puede imponer pero si recomendar.
Anotaciones:
“ La humanidad jamas se ha sometido a pacientes y justos, sino únicamente a grandes monomaniacos que tuvieron el valor de anunciar su verdad como la única posible y su voluntad como la fórmula de la justicia en el mundo”
“ Una pequeña pero activa minoría es capaz de intimidar a una gran mayoría que se comporta de un modo perezoso. El fanatismo ciega al hombre”
“ Todas las ideologías degeneran en tiranías cuando se transforman en dictaduras”
“ Toda dictadura hace uso del terror, la violencia y la censura”
“ Siempre son los contemporáneos los que menos saben de su propia época”
“ Siempre fue más cómodo defender a un muerto que a un vivo impopular”
“ En cualquier guerra, el pacífico dentro de las propias filas resulta más peligroso que el enemigo más militante”
“ En medio de un general servilismo adulador, el peor adversario de cualquier dictadura es el hombre independiente”
“ A los hombres de partido lo que le importa no es la justicia, sino la victoria”
“ Las naturalezas benévolas se resignan siempre demasiado deprisa y con ello facilitan el juego de los violentos. Callan y siguen callados.”
“ Nunca un derecho se ha ganado para siempre, como tampoco está asegurada la libertad frente a la violencia, que siempre adquiere nuevas formas”
“ Para seguir avanzando hacia su insondable objetivo, de cuando en cuando la Historia provoca retrocesos incomprensibles para nosotros”
“ Al final, toda represión conduce a la revuelta, la independencia moral de la humanidad es indestructible”
“ Todos los despotismos envejecen o se enfrían en poco tiempo. La idea de la libertad resurge eternamente. Si durante un tiempo se le quita la palabra se refugia en lo más profundo de las conciencias, inalcanzable para cualquier opresión. Con cada hombre nace una nueva conciencia y siempre habrá alguien que retomará la lucha por los derechos del humanismo y la tolerancia”
“ Siempre habrá algún Castellio que se alce contra cualquier Calvino, defendiendo la independencia de la opinión frente a toda violencia ejercida desde el poder”.
Del nacimiento de la tolerancia en nuestra cultura, de la lucha por la libertad de conciencia. De las primeras voces de los librepensadores, aquellos espíritus inquietos e independientes. Del humanismo en Occidente y de las batallas del progreso.
Del conflicto cíclico entre la doctrina, la autoridad y la obediencia frente a la libertad de pensamiento, la conciencia libre y la opinión propia.
Confrontaciones que en el inicio ya están desequilibradas, unos siempre juegan en desventaja, los perseguidos. Confrontaciones que se ganan en la Historia.
Una perla que por su naturaleza no se puede imponer pero si recomendar.
Anotaciones:
“ La humanidad jamas se ha sometido a pacientes y justos, sino únicamente a grandes monomaniacos que tuvieron el valor de anunciar su verdad como la única posible y su voluntad como la fórmula de la justicia en el mundo”
“ Una pequeña pero activa minoría es capaz de intimidar a una gran mayoría que se comporta de un modo perezoso. El fanatismo ciega al hombre”
“ Todas las ideologías degeneran en tiranías cuando se transforman en dictaduras”
“ Toda dictadura hace uso del terror, la violencia y la censura”
“ Siempre son los contemporáneos los que menos saben de su propia época”
“ Siempre fue más cómodo defender a un muerto que a un vivo impopular”
“ En cualquier guerra, el pacífico dentro de las propias filas resulta más peligroso que el enemigo más militante”
“ En medio de un general servilismo adulador, el peor adversario de cualquier dictadura es el hombre independiente”
“ A los hombres de partido lo que le importa no es la justicia, sino la victoria”
“ Las naturalezas benévolas se resignan siempre demasiado deprisa y con ello facilitan el juego de los violentos. Callan y siguen callados.”
“ Nunca un derecho se ha ganado para siempre, como tampoco está asegurada la libertad frente a la violencia, que siempre adquiere nuevas formas”
“ Para seguir avanzando hacia su insondable objetivo, de cuando en cuando la Historia provoca retrocesos incomprensibles para nosotros”
“ Al final, toda represión conduce a la revuelta, la independencia moral de la humanidad es indestructible”
“ Todos los despotismos envejecen o se enfrían en poco tiempo. La idea de la libertad resurge eternamente. Si durante un tiempo se le quita la palabra se refugia en lo más profundo de las conciencias, inalcanzable para cualquier opresión. Con cada hombre nace una nueva conciencia y siempre habrá alguien que retomará la lucha por los derechos del humanismo y la tolerancia”
“ Siempre habrá algún Castellio que se alce contra cualquier Calvino, defendiendo la independencia de la opinión frente a toda violencia ejercida desde el poder”.
Crónica desde Ljublijana
Gentes buscando el sol. Tierra herida tan cerca. Sangre y llanto. El río se lo llevó todo hasta la memoria y el recuerdo de las noches de miedo, de aquel verano frío.
Busco en las paredes de tus galerías, en las estanterías de tus librerías y en los gestos, busco tu ayer dando vueltas a tu alrededor. Esperanza de tropezarte tras el ritual. Tu fuerza en un baile, en un pedalear, cerveza contra cerveza, música por todas partes, paredes pintadas, de postre grapa. Un, dos, tres.
El río baja, el castillo mira y las gentes pasan con sus instrumentos en la espalda, dorado castigo, premio de vieja Europa.
Siento tu alma que no entiende. ¿Qué dirá la Tierra? Parece tan desde siempre en paz (1991). Cómo si las banderas y las patrias fuerzan ficciones colectivas, condenadas tarde o temprano a olvidarse. Cómo si fueran pesadillas para la historia.
Busco en las paredes de tus galerías, en las estanterías de tus librerías y en los gestos, busco tu ayer dando vueltas a tu alrededor. Esperanza de tropezarte tras el ritual. Tu fuerza en un baile, en un pedalear, cerveza contra cerveza, música por todas partes, paredes pintadas, de postre grapa. Un, dos, tres.
El río baja, el castillo mira y las gentes pasan con sus instrumentos en la espalda, dorado castigo, premio de vieja Europa.
Siento tu alma que no entiende. ¿Qué dirá la Tierra? Parece tan desde siempre en paz (1991). Cómo si las banderas y las patrias fuerzan ficciones colectivas, condenadas tarde o temprano a olvidarse. Cómo si fueran pesadillas para la historia.
Crónica desde Dresden
Llanuras de bosques nevados. Niebla muy ligera. Un Elba ancho que desde el cielo se ve serpentear entre la ciudad. Edificios reconstruidos tras el bombardeo y el fuego (1945). Fueron ruinas de un castigo inmenso. Piedra a piedra, mostrando esa maravillosa capacidad de regeneración que tienen nuestras sociedades.
Campos helados, blancos, sol que no alumbra ni nunca llega a calentar. Paisaje sin montañas. Caminantes solos, un recuerdo RDA. Hileras de coches como blindados contra el aire frío.
Paseo por la noche, en una plaza céntrica, tropezamos con cientos de personas y decenas de banderas. La megafonía profiere gritos ininteligibles para mí pero inconfundibles, el rugido del odio. Sombras apiñadas que reconstruyen esta vez argumentarios de enfrentamiento. Hay jóvenes y viejos. - Nada une más que compartir enemigos.
La visión me recuerda a las descripciones de Stefan Zweig, pero en nuestro mundo de hoy. Nuestras sociedades también muestran esa tendencia natural hacia el conflicto. Como condimento la excitación de la pertenencia al grupo y las culpas del otro.
Nuestro amigo alemán se comporta como si no estuviéramos ante la concentración semanal de Periga (27% votos en las últimas elecciones en Sajonia). Sugiere un rodeo espontáneo.
Viento y sensación de hielo en las mejillas. Luego, alrededor de las cervezas, el calor de la multinacionalidad. Sonrisas, esfuerzos de comunicar en un inglés que se retuerce para ello. La consigna secreta, ante la duda asentir, esa tendencia de nuestras sociedades hacia el entendimiento.
Hace frío en Europa
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